Evolución de Matisse
En 1906 Matisse entra en contacto con el arte africano, cuya estética constituirá un elemento esencial en la evolución de los movimientos artísticos posteriores. Fruto de esta influencia, se detecta en el arte de Matisse una voluntad de conseguir la plasticidad escultórica del arte negro, con planos de color rotundos, que, en ocasiones, llegan a sugerir un volumen en relieve, de una manera distinta al claroscuro tradicional, testimonio de un permanente conflicto entre la planitud de la superficie pictórica y la corporeidad de las cosas.
Pero, en general, la obra de Matisse posterior a la formulación del fauvismo se nutre de los principios originales, dominados por lo decorativo, donde los colores parecen el resultado de teñir la tela. Tiende a desvincular completamente el dibujo, que forma un arabesco rítmico, a través del cual trata de aludir vagamente al perfil de las cosas, y el color luminoso que llega a dominar todo el cuadro, como si fuera fruto de una disociación entre sensación y realidad o de un acorde musical.
En la última etapa de su vida, Matisse emplea papeles pintados y luego recortados, que forman figuras femeninas o motivos vegetales de extraordinario efecto al ser reproducidas.
2. Exercicis creació d'entrades al blog
Hace 15 años
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